Entrevista el el diario Jaén el 16 de noviembre a Rosario Sádaba, ponente en el V simposio San Josemaría

Es profesora de la Universidad de Navarra y directora de investigación de Foro Generaciones Activas y el sábado participa en Jaén, en el Simposio San José María y los jóvenes.
—¿Qué aspectos tratará en el V Simposio San Josemaría y los jóvenes?
—Participaré en una mesa redonda que aborda distintos aspectos de los jóvenes de hoy. Intentaré identificar los rasgos que configuran a la “generación interactiva”, fruto de un trabajo de investigación realizado en 2009 entre más de 13.000 menores en España. El estudio nos muestra, entre otras cosas,  que estamos ante una generación con un alto grado de equipación, emancipada, autónoma y, también, expuesta a nuevos riesgos.
—Internet es ya un fenómeno social. ¿Están los padres y  los niños preparados para afrontar y asumir toda la información que ofrece este sistema?
—Internet está cambiando el modo en que trabajamos y nos relacionamos. La gran cantidad de información a la que nos da acceso nos puede abrumar, pero también nos obliga a pensar de otra manera, a aprovechar las ventajas del trabajo en red. En cualquier caso, todavía estamos lejos de aprovechar estas oportunidades: los menores, porque usan la red pero no de un modo crítico y reflexivo; los padres son muy críticos pero tampoco conocen ni usan internet en la medida en que lo hacen sus hijos. Hay mucho camino por andar.
—¿Qué consejos le da a los padres en esta nueva era virtual?
—El primero, que parece obvio, es que se interesen por esta nueva realidad, que no se desentiendan. El segundo, que intenten entender qué tiene de atractiva y de especial esta realidad para sus hijos, que no se opongan por sistema a ella. Y luego, que apliquen las pautas educativas de la vida real también a la virtual: horarios, normas de prudencia, etc.
—¿Es conveniente que los padres “censuren” los contenidos a sus hijos?
—Es una pregunta difícil, que ha de ser respondida desde la prudencia y el conocimiento personal de los hijos. Tiene sentido que unos padres se preocupen porque su hijo pequeño no pueda acceder a través de internet a determinados contenidos, del mismo modo que tampoco lo hace en la televisión, o a través de determinadas preocupaciones. En el caso de los más mayores, lo interesante es que ellos mismos sean capaces de elegir lo que es adecuado o no para ellos, sin necesidad de que el padre o la madre ejerzan continuamente de controladores.
—¿Cuál es el futuro?
—De momento, el futuro está en el teléfono móvil y, por tanto, en el bolsillo de nuestros jóvenes: la tecnología móvil está desarrollándose mucho y esto abre nuevos retos educativos para los padres y madres. El consumo de los contenidos ya no se podrá “controlar” en el hogar, por lo que la educación se hace más importante y necesaria que nunca.

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