El diario Jaén resume tres notas de la jornada del sábado 20 de noviembre de 2010 en el V Simposio de San Josemaría.

Tecnología, literatura o familia fueron algunos de los asuntos que se abordaron durante la última jornada del foro sobre juventud planteado por la Fundación Catalina Mir. Bajo la omnipresente inspiración de San José María, la cita se clausuró, ayer, con una gran acogida, como reconocían los responsables.

Numerosas familias madrugaron, ayer, para tomar parte en  la última jornada del V Simposio San Josemaría y los jóvenes, que reunió, según los organizadores, a cerca de setecientos asistentes en torno a la figura del santo. El profesor de Filosofía de la Universidad de Navarra Jaime Nubiola fue el encargado de abrir la mañana y acercar a los presentes hasta el atractivo de San José María, así como a sus numerosas publicaciones, “no escritas para todos, sino para cada uno”. “Puede parecer que un santo atrae por sus cualidades personales, pero eso no es suficiente, San Josemaría se vaciaba de sí mismo y transparentaba a Dios y cuando eso sucede es algo revolucionario”, señaló el docente, que, aunque aseguró ser optimista en cuanto a las nuevas generaciones, expresó: “Son cordiales, dominan la tecnología y el inglés, pero tienen tres problemas, ya que son poco amigos del esfuerzo, tienen miedo a pensar y son muy promiscuos sexualmente”, aseveró.

La forma de vivir el día a día  de los jóvenes, con especial atención a la presencia de las nuevas tecnologías, centró la segunda de las mesas redondas de la mañana, en la que la profesora Rosario Sádaba animó a los padres a implicarse en la educación de los hijos. “No podemos desentendernos, sino que debemos y podemos enseñarles muchas cosas”, aseguró.Además, en relación con el uso de internet y otras herramientas digitales, afirmó: “Debemos hacer real lo virtual y orientarles”. Con un largo estudio a sus espaldas sobre la materia, afirmó: “Nuestros hijos deben saber que cuando hay que mentir para poder pertenecer a una red es que, a lo mejor, no es momento para que estén en ella”.

Cerró la mañana la arquitecto Elisa Valero, que habló de una de sus obras más conocidas, “Ocio peligroso”, así como de la importancia del conocimiento para el ejercicio de la libertad.

Luisa Moral / Jaén

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