El V Simposio San Josemaría y los jóvenes finalizó con una mesa redonda en la que participaron el actor de televisión Santi Rodríguez, el profesor Diego Poole -que actuó como payaso ante Juan Pablo II-, y la pintora Marieta Quesada.

Luisa Moral // Diario de Jaén

Tecnología, literatura o familia fueron algunos de los asuntos que se abordaron durante la última jornada del foro sobre juventud planteado por la Fundación Catalina Mir. Bajo la omnipresente inspiración de San José María, la cita se clausuró, ayer, con una gran acogida, como reconocían los responsables.

Numerosas familias madrugaron, ayer, para tomar parte en la última jornada del V Simposio San Josemaría y los jóvenes, que reunió, según los organizadores, a cerca de setecientos asistentes en torno a la figura del santo.

San Josemaría, un revolucionario
El profesor de Filosofía de la Universidad de Navarra Jaime Nubiola fue el encargado de abrir la mañana y acercar a los presentes hasta el atractivo de San Josemaría, así como a sus numerosas publicaciones, “no escritas para todos, sino para cada uno”.

“Puede parecer que un santo atrae por sus cualidades personales, pero eso no es suficiente, San Josemaría se vaciaba de sí mismo y transparentaba a Dios y cuando eso sucede es algo revolucionario”, señaló el docente, que, aunque aseguró ser optimista en cuanto a las nuevas generaciones, expresó: “Son cordiales, dominan la tecnología y el inglés, pero tienen tres problemas, ya que son poco amigos del esfuerzo, tienen miedo a pensar y son muy promiscuos sexualmente”, aseveró.

Implicarse en la educación de los hijos
La forma de vivir el día a día de los jóvenes, con especial atención a la presencia de las nuevas tecnologías, centró la segunda de las mesas redondas de la mañana, en la que la profesora Rosario Sádaba animó a los padres a implicarse en la educación de los hijos. “No podemos desentendernos, sino que debemos y podemos enseñarles muchas cosas”, aseguró.

Además, en relación con el uso de internet y otras herramientas digitales, afirmó: “Debemos hacer real lo virtual y orientarles”. Con un largo estudio a sus espaldas sobre la materia, afirmó: “Nuestros hijos deben saber que cuando hay que mentir para poder pertenecer a una red es que, a lo mejor, no es momento para que estén en ella”.

Cerró la mañana la arquitecto Elisa Valero, que habló de una de sus obras más conocidas, “Ocio peligroso”, así como de la importancia del conocimiento para el ejercicio de la libertad.

No callar ni esconder la fe
La cultura y el ejercicio de la fe se dieron la mano, por la tarde, en una de las últimas mesas redondas celebradas dentro del marco del simposio.

Con un nutrido público, en el que predominaban más caras jóvenes que en algunas otras sesiones, el actor jienense Santi Rodríguez tomó la palabra al final y animó a todos los presentes a no callarse ni esconderse por ser católicos. El conocido intérprete abordó su existencia, su forma de vivir la religión y su día a día.

«Es muy triste no poder manifestar tus creencias por miedo a que te cataloguen», aseguró, a la vez que lamentó el «maltrato» al que se somete, en la actualidad, el cristianismo. Además, se congratuló por la activa participación de los jóvenes en la cita.

Junto con el cómico jienense, estuvo la reconocida pintora gallega Marieta Quesada, que se centró en su dilatada trayectoria profesional, en la que no faltó nunca el reflejo de sus profundas creencias religiosas y el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y numerario del Opus Dei, Diego Poole, con su charla «Mis actuaciones de payaso para Juan Pablo II». Y es que, a pesar de la sorpresa inicial, el experto en Derecho es uno de los hombres más hizo reír al anterior Papa gracias a las numerosas comparecencias ante él.

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